Cutre, casposa, demodé, masificada, sede del Imserso internacional, o sencillamente "alpargatera" que diría un amigo mío. A priori nadie pensaría en Benidorm como ejemplo de ciudad sostenible, y sin embargo, conozco campings que son menos ecológicos.
La "New York" del mediterraneo, tiene defensores y detractores por igual, pero los turistas sin complejos, no la cambiamos por la Costa Esmeralda.
Podría hablaros de sus mil ambientes, de la naturaleza agreste que la circunda, o de su microclima privilegiado con 300 dias de sol al año, pero me voy a centrar en su insospechado equilibrio ecológico.
Con una población censada de unos 70.000 habitantes, Benidorm es capaz de multiplicarla por 10 sin que su infraestructura urbanística se resienta y sin perder apenas comfort para sus habitantes. Dos embalses y una copiosa fuente natural, garantizan el suministro de agua potable, y el aire de calidad aceptable debido al restringido tráfico de una ciudad vertical, donde literalmente no hay donde aparcar y la grúa municipal funciona de maravilla (lo puedo acreditar). Para terminar,la limpieza y la gestión de residuos son impecables.
Las cosas no son siempre lo que parecen, y no es casualidad. A diferencia de la mayoría de ciudades costeras que han tenido un crecimiento repentino y desorganizado, el desarrollo turístico de Benidorm sigue un inteligente plan urbanístico trazado hace más de 50 años.
Por supuesto, tiene sus puntos flacos, como la presencia diária de Mª Jesús y su acordeón...es broma!
Se echa de menos un mayor aprovechamiento de solar fotovoltaica, (sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de horas de sol anuales) y quizás la centralización de la climatización en grandes edificios.
