2 de septiembre de 2012

7 VIDAS TIENE EL AGUA

En una visita a los campamentos del Sahara Occidental en Argelia, me impresionó, entre otras muchas cosas, el valor que le daban al agua y el uso que hacían de él. Cuando se lavan (es un pueblo extremadamente digno y limpio), recogen el agua en una palangana que después utilizan para dar de beber a las cabras o regar alguna pequeña planta. Ni una sola gota acaba en el suelo. Incluso los sobrantes más sucios son destinados a mezclarse con tierra para fabricar adobes. Es evidente que en su caso "hacen de la necesidad virtud", pero me dio que pensar.

El agua no es en si misma una energía, pero se necesita una gran cantidad de ella para localizarla, extraerla, transportarla, almacenarla y depurarla. De ahí la importancia de reducir su consumo. En mi opinión es el punto más débil de la sostenibilidad.

Un saharahui que nos visitase, se llevaría las manos a la cabeza al ver el despliegue de ingeniería que utilizamos para depurar el agua masivamente y que, sin embargo, no recogemos el agua de lluvia. También le llamaría la atención que cada día marchen por los colectores miles de litros de agua de lavabos y fregaderos, mientras llenamos la cisterna del water con "AGUA POTABLE".
Seguramente después se preguntaría por la calidad del agua que bebemos...pero esa es otra historia.

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