26 de agosto de 2013

FIN DE SEMANA EN SABINARES DEL ARLANZA




Hacía tiempo que queríamos conocer uno de los pocos edificios bioclimáticos de la provincia de Burgos: El centro de turismo rural "Sabinares del Arlanza" en Puentedura.
Teníamos muy buenas referencias, no solo del edificio, sino de la hospitalidad de sus propietarios, y la visita no nos defraudó.

Lo primero que nos llamó la atención fueron las contenidas dimensiones de las habitaciones. Las ocho habitaciones que conforman la casa están alineadas y son idénticas, pero ambientadas cada una en un país.
Al sur se abren grandes ventanales que son los que regulan la entrada del sol, ayudados por unas viseras que permiten la entrada de los rayos cuando el sol está más bajo (invierno) e impiden su entrada en verano. Interiormente, los ventanales tienen grandes cortinas opacas que ayudan al control de la irradiación solar, la climatología no es una ciencia exacta. Desde cada habitación sale a una terraza a ras de suelo que da a un gran jardín común donde pastaban Virutas y Rosalinda, los burros de la familia.

Las zonas comunes son amplias pero proporcionadas. Una nave central con agradable luz indirecta, que dividida, hace las funciones de cocina, salón-comedor y sala de lectura.
En el exterior está el bar con una gran terraza cubierta que da al jardín de la entrada, un botánico con infinidad de especies de árboles.
Detrás de la casa, con vistas al valle del Arlanza, está el huerto donde cultivan toda clase de hortalizas para el consumo de la casa y también plantas medicinales, y al fondo una pequeña granja con pavos, tórtolas y gallinas de varias especies.

El bar-restaurante de la casa funciona independientemente de la casa rural, y organizan numerosas actividades. Tuvimos la suerte de que ese día había un concierto de música muy auténtico.
Pero lo más interesante del fin de semana, fue la visita guiada que hicimos el domingo, donde Martín, además de enseñarnos la granja y la huerta, nos explicó con todo detalle el proyecto arquitectónico y el proceso constructivo, incluidos los inconvenientes que encontraron y como los solucionaron.

Se habla mucho últimamente de edificios inteligentes, y nos imaginamos edificios futuristas llenos de cables y pantallas.
Para mi, Sabinares del Arlanza es un ejemplo de edificio inteligente. Sencillo, honesto y funcional. Hecho a la medida de las personas que lo habitan y ofreciéndoles un alto nivel de confort sin lujos ni complicaciones innecesarias.


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